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domingo, 13 de marzo de 2016

Como matar a un personaje

Sobretodo para los que escribimos libros de una dinámica más cruda, en la que queremos reflejar un mundo realista, cruel... en general donde la muerte está integrada en el mundo de nuestra obra y en la trama de una forma orgánica y natural, nos encontramos ante que alguno de nuestros personajes, a los que hemos dedicado horas de desarrollo, debe desaparecer de la narración. ¿Es bueno matar a tus personajes? ¿Qué ganas y que pierdes? ¿Qué aporta la muerte a la narración?

Sobre si es bueno o no depende exclusivamente de la obra y el autor. Hay obras que basan su narrativa en el hecho de que los personajes mueren de forma constante y así te da una sensación de cambio, frescura y lo más importante, te habla de una forma humana y natural del mundo de la obra, le da un enfoque muy realista, porque en la vida real, morir o vivir es algo normal, que puede pasar de forma instantánea y cruda si tomamos los riesgos que se suelen tomar en las novelas.

Muchos autores quieren que su mundo parezca duro, caótico... y para dar esa sensación escriben cosas como:
"La muerte estaba en todas partes, acechando en cada esquina, buscando como un depredador a quien se quedaba atrás para llevárselo y alimentarse de él. No se podía dormir sin el miedo a no despertarse, no se podía descansar, era un mundo para gente que no tenía nada que perder porque las cosas que no son útiles son distracciones que te pueden costar la vida."

Con un texto como este te introduciría a su mundo, pero luego los protagonistas se salvan de millones de entuertos y si mueren, mueren con un discurso grandilocuente en su lecho o con un acto heroico.

Aquí entonces se produce una disonancia entre lo que el autor quiere que sea la trama y lo que de verdad es. Si quieres hacer un mundo duro, de la misma forma que si quieres reflejar un mundo controlado por un totalitarismo o cualquier trasfondo, aliméntalo de detalles, no de descripciones. Las descripciones están bien para crear una base y que el lector entienda el mundo, pero para darle profundidad utiliza sus propios actos, detalles de su vida que no parezcan tener relación... ellos son conscientes del mundo en el que viven, están acostumbrados a él, no tienen porque explicarlo, simplemente vivirlo.

Los discursos de despedida de un personaje suelen ser cáncer porque no son naturales. Cuando alguien muere tiene miedo, quiere aferrarse a la vida... y la muerte normalmente no deja tiempo para actos heroicos o discursos... suele ser instantánea, no da tiempo a asumirla a nadie ¿Por qué si a los protagonistas? Si pones a los protagonistas de tu historia moralmente por encima del ser humano medio en todo, los aíslas y los haces menos parecidos a nosotros, cosa que se acabará cargando el realismo. Y se que es difícil matar a un personaje sin darle protagonismo, pero a veces una muerte silenciosa, sin mayor drama que el hecho de la propia muerte... (sin palabras bonitas, sin salvar a nadie...) es la forma más bonita de dejar ir a un personaje, porque le estás dando al lector una dosis de realismo, le estás mostrando que ese personaje es humano, que no es un muñeco para hacer avanzar la trama. Y si consigues hacer humano a un personaje estás dando el paso fundamental para que tu obra sea más que un texto, estás haciendo que tenga vida.

En cuanto a las desventajas de la muerte "realista" en la literatura. Obviamente está el hecho de que naturalizar la muerte conlleva restar protagonismo al que muere y eso puede hacer daño a la trama, la cual debe ser llevada por unos personajes que posiblemente en condiciones realistas morirían, pero al no ser realistas pueden sostener el peso de la trama.

Como conclusión decir que matar un personaje es de las cosas más difíciles para un escritor porque no solo es duro por el hecho de que le tienes cariño, sino que encontrar la forma de darle un final que encaje con la historia que estás contando es tremendamente complicado.

En cualquier arte, todos los elementos que lo conforman deben estar orientados a buscar la química y la conexión entre ellos para que lo que aportan por separado sea más que la suma del conjunto. La muerte es un elemento más, de modo que no hay un modo exacto de decir como matar a un personaje, de la misma forma que no hay un modo concreto de escribir, ni de narrar... cada uno debe adecuarse a la historia que está contanto.

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