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jueves, 21 de abril de 2016

El complejo de Frankestein. El valor de saber situar el mensaje en su contexto.

Una obra consta de muchos mensajes e ideas que subyacen a la trama. Estas ideas son muchas veces la salsa del libro, son muchas veces la esencia, lo que lo hace especial. No es de extrañar entonces que prácticamente todos los autores quieran trasmitir ese mensaje, para que así su libro sea algo más que el desarrollo de una trama vacía.

Libros que han triunfado y que son clave para entender nuestro medio son como son por la importancia de sus mensajes y por como los introduce a través de la trama.

El problema viene cuando el mensaje rompe la armonía de la narración. El motivo es claro, el mensaje no encaja con la historia que me estás contado, rompe su estética, su desarrollo, la hace artificial.

Y artificial es algo que suena muy común hoy en día cuando nos venden un mensaje. Porque un mensaje en un libro tiene que ser sólido y la solidez solo se consigue si el autor consigue que sea acorde a la trama, que baile al ritmo que los acontecimientos y contexto del libro marquen. En el momento que la trama y el mensaje siguen caminos separados, el mensaje pierde fuerza y no es sólido.

De esta forma muchos autores tienen un "complejo de Frankenstein". Intentan insuflar vida a un conjunto mediante la unión de cosas distintas. Quieren crear un todo a partir de elementos que no tienen nada que ver entre sí y el resultado es un monstruo que cumple a medias todo, pero que no hace nada de lo que se propone del todo bien.

Y reconozco que muchas de estas obras son entretenidas. Incluso buenas, pero se nota que el autor se siente limitado por sus (probablemente muy buenas) intenciones de trasmitirnos algo, que normalmente suele ser un mensaje políticamente correcto.

Hay tres tipos de monstruos de Frankenstein, el más leve es:

El mensaje a través de los personajes. Tópico, aburrido y muchas veces incoherente:

Todos hemos visto a la típica chica fuerte e independiente (Katness Everdeen de los Juegos del Hambre), que ¡Es tan valiente y decidida como cualquier chico! ¡Que demuestra los valores del feminismo y realza la figura de la mujer independiente como heroína!.

(Añadir que no critico el mensaje feminista que aparece en este tipo de personajes, de hecho lo comparto, lo que critico es como distorsiona la trama en contra de lo que debería ser, solo por la necesidad de lanzar ese mensaje).

La chica guerrera es un tópico hoy en día y ese es el problema, que los personajes tópicos solo hacen daño a la trama. El hecho de que un autor piense "voy a meter a una chica que sea independiente para demostrar que son iguales", resta creatividad y muchas veces destruye la coherencia de la trama.

En los Juegos del Hambre este tópico no daña la trama porque es un contexto futurista, donde estos valores pueden existir y no resulta anacrónico y extraño para la trama, no rompe su coherencia. Sin embargo en otras historias como "Sueños de Piedra" de Iria G Parte y Selene Gómez. Esta idea rompe la trama, rompe la coherencia y rompe todo. Lynne es una protagonista que vive en un mundo machista, era prostituta y ella suelta discursos feministas con un sesgo actual, juzga las cosas y vive en función a esa idea de feminismo actual... y por querer incluir este tópico en el libro crean un anacronismo que destruye la coherencia y aleja al lector de la trama.

Pasa lo mismo cada vez que (sobretodo en literatura juvenil), quieren incluir un personaje homosexual, de otra raza o credo distinto solo por aportar un mensaje de variedad y respeto a todo tipo de personas. Están dañando la coherencia si ese espectro de personajes no encaja con el contexto narrativo. Es decir, puedes hablarme de eso en términos actuales si me cuentas una historia en la actualidad o un contexto donde haya un pensamiento similar, pero si para hablarme de eso en una historia fantástico medieval me pones un personaje así, en una época donde el machismo, racismo, homofobia no eran rechazados como ahora... adapta tu mensaje al contexto en que vive. Muchos autores al no hacerlo porque quieren hablar al lector en términos actuales y no en términos de su libro, se hacen daño a sí mismos.

El mensaje a través del contexto y las necesidades de los personajes

Una obra como "Un Mundo feliz" es perfecta para hablar sobre las ventajas o prejuicios del control absoluto sobre la población y como la libertad es más o menos importante que los objetivos de seguridad y bienestar que busca nuestra democracia.

A veces un autor quiere hablar de libertad y para ello nos introduce este valor en un mundo opresor. Pero que curioso, al ser un escritor habituado a la fantasía, lo hace es un contexto medieval. No entiende que los valores y lo que entendemos de ellos cambian con las épocas. Y si hablas de la importancia de la libertad en una época donde vivir sin el apoyo de un señor que te gobernase conllevaba morir, hablarme de como alguien "lucha por su libertad porque no soporta vivir bajo el yugo de los poderosos" es ridículo.

Brandon Sanderson en "Nacidos de la Bruma"  es un ejemplo de como enlazar una actitud social al momento histórico. El pueblo Ska es inferior a la nobleza, son siervos y ellos lo saben. Saben que no hay vida para ellos como la actual, por eso no luchan por valores actuales, luchan por mera supervivencia y por hacer algo para no ser torturados, asesinados, maltratados, esclavizados... porque los Ska no luchaban por libertad y derechos (conceptos relativamente nuevos), luchaban por no morir de hambre o de fatiga en sus trabajos. Por eso es coherente.

Hay que elegir el contexto adecuando para mandar el mensaje que quieres en los términos debidos, no necesariamente en los actuales que cualquiera entiende porque los oye a menudo.


Polarización de la moral. Blanco y negro. El mensaje a través de todo.

Este es el mayor crimen a la hora de equivocarte con el mensaje. Es querer de utilizar el mensaje términos absolutos a través de la trama.

Es decir, los buenos, luz, blanco, les introduces los valores y consignas que consideras apropiados como mensaje del libro.

Los malos, oscuridad, demonizados hasta el extremo. Encarnan los valores contrarios a los que quieres trasmitir.

El mensaje está contaminando la trama, sin necesariamente tener algo que ver entre sí. Rompes la profundidad al polarizar la moral y convertir a los malos en simples actores que encarnan ese papel y no en personas reales con motivaciones complejas.

Al no tener necesariamente que ver dichos valores con la trama y querer meterlos a calzador has destrozado tu obra.

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