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jueves, 14 de abril de 2016

La empatía en la literatura

La novela tiene grandes ventajas frente a otros medios que hacen que pese a la crisis que atraviesa el medio debido al auge de la cultura audiovisual, siga siendo algo único y diferenciado. El concepto de libro como perfecto instrumento para aportar cultura al consumidor es solo una de las cosas buenas que tiene que a menudo se confunde con la más importante. Para mí una de las cosas más relevantes del medio es como permite introducir la empatía con sus personajes.

Cada medio tiene una forma de generar empatía. Los videojuegos mediante sus dinámicas y el control del personaje consiguen hacer que empaticemos con este. El cine nos aboca empatía de formas mucho más elaboradas debido a lo poco natural que nos resulta como espectadores sentir empatía por un actor. Los libros no tienen una forma, tienen tantas que da miedo. Y es que no hay una sola forma de crear ese vínculo tan necesario que hace que el lector pase de vivir la obra desde fuera, a sentir los hechos de la misma como experiencias propias.

La utilización de la primera persona es útil y muchas veces funciona a la perfección ya que trasmite mediante un modelo narrativo la consciencia del espectador al personaje, confundiéndole aludiéndole a él. Cuando el lee la frase "He estado muy ocupado" la interioriza y la hace suya por la primera persona. Este modelo entraña sus dificultades debido a que para tenerlo tienes que renunciar a la omnisciencia del espectador en tercera persona y eso dificulta una narración y una trama coherente.

Hay autores que convierten sus personajes en hojas en blanco para que nosotros imprimamos en ellos nuestra marca y así lograr una empatía. Esto para mí es un error. Es decir la empatía se genera del vínculo que siente el lector al hacer las decisiones y los pensamientos del personaje suyos, pero convirtiendo al protagonista en un Avatar, solo consigues restarle interés.

La forma correcta de permitir un vinculo es la coherencia. Es muy complicado y a la vez sencillo crear empatía porque el lector quiere sentirla. Para ello hay que crear la sensación de que las decisiones que toma, lo que hace, es algo asumible por el lector, que en esa situación también lo haría, de esta forma si consigues que haya una química en estas cosas, conseguirás que el lector haga suyos las características secundarias del personaje aunque no las compartan, de esta forma se producirá empatía.

El nivel de empatía es totalmente variable dependiendo del lector, pero el mejor modelo que conozco es el de Ender.

Ender de "El juego de Ender", empieza como niño, de esta forma al no tener una personalidad cerrada por su corta edad, no nos resulta difícil la identificación con él en primera instancia y luego los retos que se va encontrando y le moldean haciéndole más complicado también son los nuestros, de esta forma evolucionamos con él y aunque tenga opiniones o razonamientos complejos, no resulta repelente para el lector, porque él ha llegado a ellos con Ender.

Además Ender es un personaje muy humano, es decir que pese a que le ponen objetivos imposibles para frustrarle y él lo supera, no lo hace desde la autosuficiencia, cosa que alejaría al lector de él, lo hace desde la superación personal. Ese sistema de trama formada a partir de los desafíos que Ender va encontrando en su camino, permite que experimentemos con el la superación, el elemento que provoca más empatía, debido a que todos nos encontramos con situaciones que creemos no poder superar y el ejemplo de que con perspectiva, trabajo y superación se consiguen nos inspira y nos es muy natural.

Repasemos, Ender tiene una personalidad compleja pero justificada por una evolución desde una base simple, evoluciona mediante la superación personal y no mediante su capacidad y... Ender es alguien que siempre ha estado apartado, que siempre se ha sentido solo, que es el tercero en un mundo que solo permite tener dos hijos, todos consideran su existencia un error por envidia u odio... ese sentimiento de ser rechazado, esa melancolía y como las afronta lo hace un personaje perfecto para la empatía.

Es decir ¿Por qué siempre vamos con el débil? Porque sentimos una empatía por él ¿Y por qué? Porque lo que nos hace humanos no es la fuerza, no es el poder, no es la autosuficiencia. El ser humano no consiguió todo lo que ha conseguido por sus dientes de depredador, su fuerza, su capacidad... se hizo fuerte por que asumimos nuestra naturaleza frágil y mediante nuestra inteligencia, fuimos mejorando en base a pruebas que muchas veces conducían a error. Por eso la superación es un sentimiento tan atractivo en nosotros, porque lo que nos hace humanos es justamente eso (entre otras cosas). No nos hace humanos nuestra fuerza, sino como afrontamos nuestra debilidad y un personaje tan reflexivo como Ender, que cuestiona constantemente su identidad, su forma de alcanzar sus objetivos y incluso su mera existencia resulta atractivo por eso, porque se hace fuerte a través del método más humano que existe.

Por último decir que algo que humaniza mucho a Ender y que lo hace especial es lo que siente por sus enemigos. Orson Scott Card no solo nos da las herramientas para SER Ender, sino que dota al chico de las mismas para evaluar a sus enemigos. La gran virtud de Ender es que se pone en la piel de sus rivales y eso los hace entender su debilidad, aprovecharla y tras derrotarlos por esto, sentir pena porque los entiende. Esta virtud poco común en la literatura encumbra a este gran protagonista como una de los mejores ejemplos de como crear un vínculo entre el lector con el protagonista.

(Si no habéis leído el Juego de Ender, haceros un favor hacedlo, es una maravilla, pero no veáis la película, apesta.)

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