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martes, 3 de mayo de 2016

Como transmitir el concepto de la obra.

Lo primero delimitar de que clase de obras estoy hablando. Hay obras de entretenimiento vacío (cosa que no tiene que ser mala), que simplemente orbitan en torno a crear ambiente, acción, personajes y desarrollo de la trama de calidad. Es decir, tratan de CONTAR UNA HISTORIA.

Este modelo está muy bien porque nos permite vivir situaciones que nunca viviríamos, hacernos participes de aventuras increíbles y a través de las experiencias de esos libros nosotros mismos nos configuramos y crecemos. Es decir, el hecho de que sea puro entretenimiento no es malo.

Pero hay otro tipo de obras, en las cuales todo esto es mas que la obra en sí misma, un conductor hacia el mensaje. Una estructura que permite contar una filosofía, hablar de una forma de vida, trasmitir algo profundo... y mediante esa estructura poder impregnarnos del debate que crea, de las preguntas que formula, de lo que la hace única.

Pero ¿Cómo contar ese mensaje a través de una novela?

El debate está servido. Mucha gente cree que utilizar a tus personajes como la "voz" o "modelo" de ese mensaje es un recurso necesario y el mejor. Es decir, el personaje es un siervo del mensaje.

Shakespeare hacía esto. El club de la Lucha hace esto. Matar un Ruiseñor de Harper Lee hacía esto. Parémonos en este último ejemplo.

Recordemos a Atticus. El padre de la protagonista que es la "voz" de la razón, es obvio que él es propio mensaje, es el portavoz de la autora. Ella habla del derecho de las personas independientemente del color de su piel, habla de como la honradez sirve para defender los valores de los seres humanos, habla de como la sociedad a veces maltrata al honrado por no ser esta honrada. Porque Atticus no es negro, Atticus no está luchando por sus derechos y no lo hace por pura empatía, lo hace porque es lo correcto y porque sus creencias y valores se imponen a lo que todo el mundo piensa.

Este modelo tiene distintas variaciones, sobretodo afecta al número de "voces" que aparecen en forma de personajes. Es decir, en una obra caleidoscópica, en la que hay muchos personajes y el autor quiere contar diferentes cosas a través de varios de ellos, en esta historia utilizará varios voces al más puro estilo de Atticus.

Este modelo está bien sirve cuando el mensaje que quieres lanzar es cerrado. Es algo universal que no tiene discusión. Es decir, lo correcto. O lo que el autor piensa que es lo correcto. E incluso en las obras con muchos personajes que utilizan este formato se acaba imponiendo la visión de lo que el autor considera correcto. Por lo que nunca se pierde el sentimiento unilateral de lo que es "correcto" simple y llanamente por la subjetividad del autor.

Por otra parte están los que pensamos que los personajes actuando en ese rol son demasiado independientes. Es decir, no son reales. Por lo tanto optamos porque sea la trama la propia voz del concepto.

Para explicarme claramente. Quien entiende la historia como un ente que los personajes hacen avanzar pero que mancha todo y a todos, creemos que el mensaje debe residir en ella y por inercia
impregnar a sus personajes de distintas variantes del mensaje.

Esto es sin duda mucho más complicado. Requiere tener una capacidad de empatía brutal. Pero sin embargo te aporta algo que prácticamente solo un libro puede recrear. La representación más correcta de los dilemas del hombre. Es decir, fuera de las verdades universales... fuera de cosas que aceptamos como nuestras solo por el sentimentalismo en el que algunos se expresan... la verdad es que un mismo mensaje afecta diferente a la gente y por lo tanto genera reacciones distintas. Esa disyuntiva entre personas que no tenemos porque ser una mejor que otra aporta muchísima calidad a un libro.

Por lo tanto el mensaje no podría resumirse en por ejemplo "El racismo es malo porque no podemos juzgar a nadie por el color de su piel." Ese es un buen mensaje, pero es un mensaje cerrado y los libros cuya historia es la propia voz del mensaje no tienen mensajes cerrados, solo verdades a medias, que debemos rellenar con nuestra experiencia. Simplemente nos plantea una concepto de cualquier tipo, sabemos que existe, sabemos que es real por que la sentimos real, pero no sientes que el escritor esté haciendo un juicio de valor sobre ella... lo hacen sus personajes... y cada uno afronta ese concepto dando una respuesta que no es idéntica. De esta forma nada es un todo que se puede resumir en una sola frase, es más bien un conglomerado de ideas forman una realidad que se mantiene pura y no está manchada por el criterio del escritor, sino del lector.

Voy a poner un ejemplo. La locura, quiero hacer un libro sobre la locura ¿Qué libro expone la locura como que viven varios personajes pero cuyo autor no hace un juicio de valor de ella? ¿En qué libro los personajes se ven empapados de ella más que entenderla y razonarla?.. ¿Os suena esta premisa? ¿El Quijote tal vez?

Hablemos de amor. Y si quiero hablar de como entendemos el amor, de como funciona. Podría hacer un libro con una trama estable en la que un personaje pueda ser un romántico empedernido y nos hable del "amor"  ya que tiene la respuesta a lo que es o... podría hablar de como el amor mediante una historia que a través de su trama pruebe que el más puro y bonito amor puede destruir vidas y hacer daño a los amantes (Ana Kareninna).

Podemos hablar del miedo, de la venganza, del horror de una guerra... o de conceptos tan actuales como la globalización o el miedo a las nuevas tecnologías... aquí puedes elegir si usar un personaje como siervo del mensaje, provocando que se produzca una disonancia entre el mensaje y la acción, al ser cosas claramente diferenciadas... o puedo hacer que la acción sea el mensaje y de esta forma los personajes son "intérpretes" del mensaje. Intérpretes como nosotros lo somos... porque no somos perfectos, no tenemos respuesta a estas preguntas por muy escritores que seamos y por tanto dar una respuesta cerrada resulta poco real. Nosotros conocemos que esos debates o mensajes existen en nuestro mundo... esos temas y sabemos como lo viven diversas personas. Al convertir a los personajes en intérpretes no solo los hace más humanos, sino que da una dimensión de normalidad, realidad y crudeza a las problemáticas que resulta ser (en mi opinión)  la forma más pura de transmitir un concepto.

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