Un lugar donde compartir la pasión por escribir y leer, a parte de transmitir mis experiencias como escritor mediante consejos, opiniones...

domingo, 12 de junio de 2016

La filosofía de... Frankenstein #1

Esta nueva sección está destinada a desentrañar las reflexiones (filosóficas) que plantean algunos libros, normalmente será de las obras maestras, pero a veces libros más humildes como "Amanecer Rojo" "Los Juegos del hambre" (por poner ejemplos contemporáneos, porque Los Juegos del Hambre no creo que nunca aparezca en esta sección) se plantean cosas interesantes que puedo analizar.

Frankenstein:

Lo que me llama la atención de este libro es lo asombrosamente cercano que resultan sus conflictos y sus mensajes. Y es que todos conocemos Frankenstein, pero ese carisma que lo ha sumado al imaginario colectivo, radica en el trasfondo de su historia, en lo que realmente nos quiere decir.

Antes de nada introducir que Shelley, la autora, en mi opinión era de esas personas que han nacido avanzadas a su tiempo. Su madre era una de las primeras feministas. De modo que deduzco que una persona feminista en aquellos tiempos, probablemente tenía un espíritu crítico que Shelley debía de haber heredado.

Frankenstein nos habla de dos cosas. De los peligros de la ambición científica del ser humano y sobre el bien y el mal.

Sobre la ambición científica del ser humano. Hoy en día es casi un tópico ese "avance sin límites de la ciencia" como un mal del libro, como una lección. Hemos nacido rodeados de un escepticismo hacia ese avance de la ciencia. Esto se debe a películas como "Matrix" que se cuestionaban esto y sobretodo a un avance tan caótico de las tecnologías. Es inevitable que cuando todo va tan rápido haya miedo de hacia donde vamos. Pero recordemos que Frankenstein no es de nuestra época, por eso es muy avanzada a su tiempo.

En esta obra la ciencia crea vida. ¡Crear vida científicamente! No tardamos en preguntarnos ¿Cuál es el precio? Es decir, todos conocemos los peligros de la ambición política y la ambición personal, en cualquier campo. Pero la ciencia siempre parece envuelta de una justificación, de que el proceder no importa mientras conozcamos nuestra meta. Maquiavelo lo dijo en política en "El príncipe" "El fin justifica los medios". Hoy en día todos pensamos que no es así y es porque el camino entre el inicio y fin siempre es tan largo y tortuoso, que si quitamos cualquier ley, cualquier moral más que la de triunfar, perderemos lo que somos por el camino.

Este libro nos dice a gritos que la ciencia no es una excepción y que debemos delimitar sus límites. El monstruo nace de la violación de las leyes de la naturaleza. Victor, al doblegar a la naturaleza, al romper la ley de la vida y la muerte es consumido por sus propios conocimientos. Porque el conocimiento es poder y el ansia de conocimiento de Víctor es lo que lo destruye. Porque la ambición y su consecuente obsesión enloquece al ser humano y nos obliga a hacer cosas horribles.

El planteamiento científico como mensaje ya sería perfecto como trasfondo de una obra, pero es que Shelley vio en el monstruo de Frankenstein la ocasión perfecta para hablar de otro tema, "El bien y el mal en el ser humano".

Ese ansia científica lleva a la creación de un ser que nace de cero y por tanto en principio está vacío. Podemos ver la esencia del ser humano, de la vida reducida a su mínimo más puro, a su plano más llano y por tanto un plano perfecto para observar su conducta.

¿Frankenstein es bueno o es malo?

No es nada. Es simplemente un vacío moral, una inocencia pura que ni es bondadoso de forma innata ni malo por la misma manera. Aquí viene la gran tesis de la autora y es que "El ser humano no es malo ni bueno por naturaleza, son las circunstancias las que te empujan a un lado o al otro".

Y es que el monstruo de Frankenstein vive una historia de rechazo. Es rechazado por su creador, es rechazado por la gente cercana, es rechazado por la sociedad. La verdad es que es que no es un monstruo porque ha nacido así, no es monstruo por su biología, no es un monstruo por algo con lo que ha nacido, es un monstruo porque la sociedad lo ha etiquetado así.

La sociedad ha convertido en monstruo al monstruo de Frankenstein y la balanza entre el bien y el mal se inclina hacia esta última por lo que la gente ha hecho de él, no por su naturaleza.

Esto es lo que me parece maravilloso de la literatura. Estas ideas son de filósofos como Rousseau. Lo increíble de la literatura es que puede enseñarte esas ideas sin lanzártelas a la cara, sin plantear tesis, sin pura filosofía, sino que lo hace a través de una historia y para mí sin duda es la mejor forma de transmitir unas ideas. Porque en la literatura la historia saca a las ideas de la teoría y las convierte en práctica, para hacer que la filosofía pase de estar en un papel a cobrar vida, tal y como hizo el monstruo de Frankenstein.




No hay comentarios:

Publicar un comentario