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martes, 24 de enero de 2017

Análisis de "el señor de las Moscas". Una representación de la humanidad


Es curioso que leamos, que veamos películas que a sabiendas de que lo que vemos es mentira, consumamos historias que realmente no existen fuera de los límites de la imaginación. Mucha gente piensa que es porque es entretenido y tienen razón, pero a veces hay algo más. A través de la ficción, cuando  se trata de una obra maestra, vemos cara a cara matices de nuestra humanidad.

El arte es la apología de todo lo que nos hace seres humanos y por eso obras como "El señor de las moscas" son tan importantes.

Yo de primeras me enfrenté a esta obra con cierta aprensión. Pensaba que como tantas otras, esta era una historia endiosada, elevada por la nostalgia. Lo que a mí me gusta llamar "un clásico necesario". Las típicas obras que no tienen nada por lo que destacar más que son divertidas y que los recuerdos de la niñez crean sombras gigantes de lo que son cosas pequeñas. Estoy pensando en Star Wars en el cine entre otras y estoy pensando en muchas obras a las que les pasa eso. Lo que me encontré fue muy distinto.

"El Señor de las Moscas" es una obra sobre lo que somos, sobre el poder. Una metáfora del ser humano.

Muchas grandes obras como "Matar a un Ruiseñor" utilizan niños como protagonistas y eso hace que para muchos el primer contacto sea obtuso, que incluso a veces confundan el libro con algo infantil. Desde mi punto de vista es un recurso para simplificar la realidad, anular la experiencia anterior y ofrecer un conflicto de pura humanidad. Me explico, un niño no tiene juicios preconcebidos sobre el poder, la guerra, el racismo... y que los portavoces de una historia sean estos te ofrece una neutralidad y una base muy pura. Los niños en estas obras sirven como un modelo de existencia desnuda, de lo más básico del ser humano, de lo que es casi instintivo de nuestra condición, nuestros rasgos más puros y menos alterados por la experiencia.

Una vez explicado por qué son niños los protagonistas hay que entender que esta obra va más allá de su trama y a través de ella nos habla de pura humanidad.

Los niños se encuentran solos en la isla. Esto según mi interpretación (cada uno tiene la suya por supuesto) representa como el hombre de repente se ve solo en el mundo, sin más que su propia existencia y pese a su condición, abandonado y pequeño en una situación y un planeta que en principio le supera.

Ralph, uno de los niños, es elegido como líder. Los niños entonces se organizan una forma de resolver los problemas de la pequeña sociedad que vive en la isla. Nos habla claramente de la democracia. Podemos ver esto en que su líder es elegido por votación, la palabra es la forma de gobernar y para ello utilizan mecanismos de diálogo que permitan a todos hablar (la caracola por ejemplo) y se ponen una serie de normas entre todos para sobrevivir.

Al mismo tiempo que como forma de supervivencia organizan un sistema democrático, hacen una enorme hoguera que siempre deberá estar encendida con el fin de que sean localizados y salvados. Yo personalmente no se si el autor era religioso o algo similar, pero no puedo dejar de ver en esto una referencia a la religión. La humanidad sola y desamparada quiere mantener la esperanza en que algo muy por encima de ella, que le trasciende, les salve. Por ello para mí esa hoguera representa la fe de esa sociedad.

Al mismo tiempo surge un nuevo liderazgo, Jack. Este chico es impulsivo, pierde por completo la fe en ser rescatado y por ello se dedica a intentar hacer de su vida en la isla lo más buena posible sacrificando la posibilidad a todo trabajo que no sea para mejorar su vida en la isla. (mantener encendida la llama).

Jack lidera a los cazadores que poco a poco van perdiendo su humanidad, lo que los separa de las bestias y se asalvajan. Pierden la fe en ser rescatados y dedican sus esfuerzos a cazar animales para tener que comer. Van prácticamente sin ropa frente a los miembros de la "democracia" en la cual van vestidos como prueba de que mantienen la civilización.

En el grupo de Jack que no tarda en separarse del de Ralph ofrecen algo claro. Beneficios instantáneos, más comida y mejor en ese mismo momento y olvidan cualquier otra cosa. Su forma de tomar decisiones es dictatorial, el más fuerte decide y es aclamado por los demás como un líder autoritario. Gobierna por la fuerza y por el miedo pero sus resultados son más eficientes. Hay más eficiencia (excepto para los débiles, que son maltratados) a cambio de que no hay justicia.

El grupo que poco a poco va perdiendo su humanidad, el de Jack es asustado por un monstruo y el miedo es un elemento clave que alimenta a los cazadores y acelera esa deshumanización en pos de los intereses animales que hay en esa isla.

Sin querer y confundiéndolo con el monstruo cometen el primer asesinato, el del conductor adulto que se encontraba inconsciente. A partir de aquí llegan los castigos, que a diferencia de los planteados por Ralph son muy duros físicamente y decididos unilateralmente en base a la ley del más fuerte e implantados por el miedo hacia la figura de Jack.

Entonces llega la época más oscura y la definitiva en el que el libro nos muestra su lado más pesimista sobre el hombre y la humanidad. El grupo de Jack con un crimen a sus espaldas, se vuelve loco. Totalmente animalizado y convertido en bestias, las tensiones con la democracia de Ralph se vuelven palpables. Esta le exige explicaciones por lo ocurrido e incapaces de dialogar, declaran la guerra.

Matan a Piggy (el compañero y consejero de Ralph) y prácticamente han ganado. Son más fuertes.

El final de la película es que tras perseguir por la isla los cazadores de Jack a Ralph para matarle y con total determinación para quitar otra vida a sangre fría, un adulto aparece. Les han encontrado. Pero este lo que ve es ese conflicto que se ha creado desde fuera. Cómo unos niños están dispuestos a matarse los unos a los otros. Y entonces pregunta: "¿Qué es lo están haciendo, chicos?" Rompiendo la locura que se había desencadenado.

La realidad es que el mensaje está claro. Para muchos es el simple hecho de que unos niños en la naturaleza se pueden volver salvajes. Para mí es que los seres humanos a veces, por un poco de eficiencia más en una supervivencia, en unos objetivos terrenales, podemos traicionar y destruir todo lo que nos hace humanos. Podemos olvidar muy rápido que toda la justicia que hay que mantener, que todo el respeto que hay que tener, se puede convertir en nada. La civilización no es conseguir nuestros objetivos, no es cazar un jabalí ni tener comida, es ser más que animales y cuidar las cosas que nos hacen ser más.


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