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jueves, 19 de enero de 2017

Narcos, el bien y el mal en el arte


La serie original de Netflix, Narcos, narra la historia (en principio) de Pablo Escobar, el capo de la droga probablemente más importante de la historia.

Esta serie tiene algo curioso, la disfruté muchísimo como espectador, estaba con ganas de ver episodio tras episodio y no podía parar de verla, pero a la hora de la verdad, cuando reflexionaba para ver que era lo que realmente escondía la obra vi muchos temas pero tratados de pasada, con muy poca profundidad.

Es curioso que a veces la suma de sus partes es inferior al conjunto de lo que vemos. Pero antes de empezar a hablar de los problemas y virtudes que yo individualmente he visto que tiene la serie, me gustaría hablar de algunas cosas que he visto que mucha gente critica de esta y que yo no comparto.

No es fiel a la realidad

Esto pese a que en momentos es cierto, no me parece algo criticable. Otras series y películas han narrado la vida de este asesino siendo realistas y están bien, pero lo que ha hecho grande a esta es que quiere hablar de lo que significa Pablo Escobar y hacerlo de una forma más comercial (cosa que no es mala).

El objetivo es que entiendas en pocos capítulos la ambición desmedida, la locura que puede desatar un solo hombre cuando está en el lugar adecuado y tiene la actitud adecuada. Además quiere darle matices a este personaje y por eso consigue hacerte identificarte con él a través de su familia, su amor a ella y otras cosas, para que recuerdes que aunque sea un monstruo quien lo ha hecho, no deja de ser un hombre, un humano.

La ficción está hecha para hacernos entender cosas de la realidad y si hubiera sido fiel exactamente a todo, no tendríamos a Murphy (el policía) que nos habla del bien y del mal cuando tienes un buen objetivo y nos sirve de muy buena introducción para meternos en la historia. Además o la serie sería un tostón, porque reflejar todos los matices, la trama y la evolución que quieren mostrar no es posible sin más lentitud, más calma. O por el otro lado podría no conseguir transmitir lo que transmite.

Humaniza a un ser despreciable

Esto es totalmente cierto pero es que a mi la humanización de un villano, de alguien realmente malo, me parece un acierto por parte de las series y las películas.

El mal existe en este mundo. Hay gente que es incapaz de sentir, que solo ve las relaciones humanas como simples medios para llegar a un fin, que no dudaría un segundo en matar. Y negar que esto existe es engañarnos a nosotros mismos. Por eso una serie como esta a veces es tan importante.

Claro que humaniza a Pablo Escobar y claro que te muestra a veces las cosas buenas de ser un narcotraficante, porque tiene cosas buenas. Pero asumimos que es malo y hay que ser un niño o un loco para no ver que destruir vidas ajenas (como no paran de decir en la serie que ocurre), matar niños, destruir familias inocentes está mal.

Lo que hacen esta clase de series es mostrarte que quien pulsa el botón, el gatillo, quien da la orden, incluso el que lo organiza todo, no es un villano de película que es malo totalmente, a veces son personas que se dejan arrastrar por una vida de penuria y que, incluso no siendo totalmente malas personas, son capaces, por la vida que han vivido, por su ambición, por su soberbia o simplemente por sus circunstancias, de justificar las burradas que hacen.

Esto que he explicado ha sido comentado por filósofos o incluso la ciencia (a través de experimentos como el de Milgram), ha podido demostrar la banalidad del mal. Y por eso su tratamiento en la ficción no me parece mal, sino un acierto.

La reseña

Narcos es una serie especial, pero lo es por la velocidad que lleva. El ritmo es una variable que juega a favor del espectáculo. Ves de forma muy resumida como se llevó a cabo la red para llevar la cocaína a Miami y ves casi de una escena a otra, como esta sustancia convierte la ciudad de un lugar de seguridad a casi un infierno donde muere gente por mafias y donde un descuido para un policía puede suponer la muerte.

Por otra parte desde el principio vemos algo claro, la ambición Pablo Escobar que, tras montar el negocio de la cocaína e implantarlo, se ve como presidente de Colombia, se ve como liberador de pueblo y como alguien que puede cambiar la historia.

La primera temporada a mi me sorprendió muy gratamente, me esperaba la típica serie que habla del tema que busca, pero que es superficial con el fin de dar tiros, muertes y que los personajes se irían disolviendo en esa espiral de ambición. Pero lo que me encontré es que ese ritmo frenético realza las personalidades de todos.

Pese a que como ya he dicho, pueden incluso pasar años entre escena y escena, podemos ver detalles que marcan a unos personajes de verdad carismático. El cariño con el Pablo trata a su familia que te impide verle como un monstruo a todos los niveles. El instinto homicida de gente como Poison, que, por una discusión nimia sobre el número de gente que ha muerto a sus manos, es capaz de asesinar a un inocente sin pensárselo y tratando así la vida de los demás como si tuviera el valor de un número.

Hay detalles de como la policía, los que en teoría son los buenos, son capaces de hacer burradas por un fin bueno. Vemos como, de forma muy realista, esa gente buena que va a Colombia a luchar contra el mal, comienzan a tener los instintos propios de un mundo de violencia y por momentos, parecen malvados.

Pero todos los detalles positivos que refuerzan la personalidad de Pablo Escobar (su amor por su familia, su estilo cercano y amable...) no tapan todo lo que hizo. Vemos como entrena niños para que sean sus fieles soldados, vemos como convierte a mujeres en mulas para pasar la aduana (incluso embarazadas) poniendo en juego su salud y su vida al hacerles tragar un número enorme de bolsas con cocaína.

No quiero hablar mucho de la trama porque yo, que no conocía los matices de esta historia, disfruté mucho viéndola y descubriendo sus giros. Sin embargo, la serie sabe lo que es, sabe que su protagonista es un homicida capaz de poner bombas en su país (al que en teoría ama) y verlo arder.

Sinceramente, estoy harto de la ficción que cree que sus antihéroes, sus malos, son figuras para hacer avanzar la acción, que cumplen un rol específico y se olvidan de que por muy malos que sean, no dejan de ser personas.

Estoy harto de que se banalice y se simplifique el bien y el mal para crear una imagen maniqueista y distorsionada de nuestro mundo. Mucha gente me dice que no soporta series en las que el malo es una persona con virtudes y con el que te puedes identificar, porque acabas banalizando el sufrimiento de muchos a sus manos. Yo opino todo lo contrario, debemos mostrar a través de las obras de ficción seres humanos, no seres falsos cuya única motivación para ejercer el mal sea que su padre lo maltrataba o que odia todo. Hay gente buena que se ha convertido en mala por motivos que a nosotros nos podrían ocurrir, ahí tiene que estar la ficción. Hay gente que simplemente es incapaz de ver a sus semejantes como iguales, psicópatas que solo son capaces de sentir a través de la destrucción y la ambición. Esa gente, como muchos de los personajes de esta serie, es gente a la vista normal y que incluso hemos llegado a conocer. El mal existe y por eso es importante que la ficción nos hable del mal de verdad.

No voy a dar detalles estéticos de la obra porque no me parece procedente, creo que no soy un experto en todos los matices que puede ofrecer y que los desmerecería. Lo único que puedo decir es que su mensaje es muy potente, su historia (pese a las inexactitudes que tiene) busca transmitir cosas realmente enormes y que no muchas hacen. Para la gente que le guste una historia oscura, que tenga mentalidad abierta para ponerse en situaciones como la guerra en Colombia entre Pablo Escobar y el Estado o para intentar entender como la ambición convierte vidas en números y despersonaliza y deshumaniza cosas como el asesinato, el sexo, el poder y que en definitiva, que cuando está desatada puede convertir al ser humano en un instrumento capaz de prender fuego a todo lo que ama solo por un poco más, sin duda esta es su historia.



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